Nueve tarrinas de 250 g por caja, 2,3 kg netos y 208 cajas en cada europalé. Así se sirve el tomate cherry de Hortiberia, un formato pensado para que el producto llegue al lineal sin manipulación intermedia en destino. Para el comprador de retail, la tarrina en origen reduce costes de reenvasado y mermas; para el mayorista, la caja es ligera, apilable y de rotación rápida. Los productores del grupo lo cultivan en el sureste español, en convencional y en ecológico certificado.
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Disponible de octubre a mayo: octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril y mayo. Cubre la ventana de otoño, invierno y primavera, cuando la demanda europea de cherry se mantiene estable y la oferta de producción local escasea.
Se trabajan dos calibres, 24 y 30, que responden a dos perfiles de tarrina: el más pequeño da mayor número de piezas por envase y el mayor, un fruto más vistoso. La confección de referencia es:
Esta densidad de paletización es alta para un tomate, lo que abarata el coste logístico por kilo transportado frente a los formatos de granel de mayor tamaño.
El cherry viaja a 7-8 °C. Es un fruto pequeño que responde con rapidez a los cambios de temperatura, por lo que la carga debe hacerse con el producto ya atemperado y el camión con la consigna fijada. Los productores del grupo operan bajo GLOBALG.A.P. e IFS, o bajo los estándares equivalentes que exige la distribución europea, con trazabilidad desde la finca hasta la tarrina y cumplimiento de la normativa de la UE en materia de residuos, fitosanitarios y etiquetado. La línea ecológica cuenta con certificación europea.
Para programas de lineal con referencia fija, Hortiberia puede comprometer volumen semanal por calibre durante toda la campaña.
El Grupo Hortiberia suma el empuje y la experiencia de cuatro líderes del mercado del sector para consolidar un proyecto con mucho futuro.